Francisco Villaespesa

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Quedó en mis manos...

La sabia mano...

¡Cantares de Andalucía..!

Caracolas marinas

Quedó en mis manos un jirón de encaje;
te escapaste de mí como una sombra,
mas al huir, se te enredó el ropaje
y rodaste de espaldas por la alfombra.

Te curvé bajo el yugo de mis brazos,
y de mis dientes la caricia ruda
rasgó cendales y deshizo lazos,
hasta dejar tu castidad desnuda.

Y allí, sobre la alfombra, entrelazados,
las sombras como hiedras agitadas,
nuestras bocas rampantes y lascivas.

confundidos en un bárbaro grito,
resucitamos el antiguo mito
del amor, en las selvas primitivas.

 

 

 

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La sabia mano a cuyo tacto ardiente
vibra la carne como un instrumento,
prolongó la agonía del momento
en una languidez intermitente…

¡Oh, el cálido contacto de tu frente!
¡Oh, tu dorso desnudo y opulento
echado sobre mí, como un sediento
sobre la superficie de una fuente!

Mis besos perfumaron el vacío
de un húmedo y mortal escalofrío…
¡Y bajo tu melena estremecida

en un áureo manojo de serpientes,
sentí sangrar y sucumbir mi vida,
entre el canibalismo de tus dientes!

 

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¡Cantares de Andalucía!...

Qué bien rima la guitarra

las sonrisas de Sevilla,

los suspiros de Granada

con el silencio de Córdoba

y la alegría de Málaga!

 Almería sus amores

sueña al pie de su alcazaba.

 Jaén se adormece a la sombra

de un olivo y de una parra...

 Huelva, la heroica y altiva

Adelantada de España,

sueña con un Nuevo Mundo

en el seno de otras aguas.

 Y Cádiz, la danzarina,

baila desnuda en la playa,

más blanca en sus desnudeces

que las espumas más blancas.

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  CARACOLAS MARINAS

  Escucha cuando estés entristecido,

en el silencio de tus noches solas,

estas maravillosas caracolas

que de remotas playas he traído.

 Y oirás, entre el tumulto de las olas,

cantar a las sirenas, en tu oído:

¡Ni bálsamos ni jugos de amapolas

producen un tan inefable olvido!

 Te irás adormeciendo a sus canciones

soñando con nereidas y tritones ...

Y si algún día tu soñar despierta,

 en la playa verás, bajo una palma,

la desnudez de una sirena muerta,

¡de la sirena que murió en tu alma!

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