Vicente Barrantes

índice

Loco de amor

Al ciprés del Buen Retiro

La campana vengativa

 

LOCO DE AMOR

BALADA XIII

Mi casa no tiene puerta,
mi puerta no tiene casa;
_pero yo a todas las horas
entro y salgo con mi amada.
Mi lecho no tiene alcoba,
mi alcoba no tiene lecho;
_pero nosotros en ella
perfectamente cabemos.
Soñamos y no dormimos,
dormimos y no soñamos,
_pero soñando, o durmiendo,
siempre estamos abrazados.
No hay noches en nuestros días,
en nuestros días no hay noches;
_pero nuestro amor sin alas
en alas del tiempo corre.

 

ir al índice

AL CIPRÉS DEL BUEN RETIRO

BALADA XXI

                                                                                                           A don Diego de Luque

Niñas, mis niñas galanas,
que por tardes y mañanas
pasear gozoso os miro
con vuestras madres ancianas
por los bosques del Retiro;
torced a la izquierda mano,
y cuando encontréis después
un ciprés triste y lozano,
os contaré en verso llano
la historia de este ciprés.
Este ciprés macilento,
al columpiarse en el viento
dice en lánguido suspiro:
"Yo soy un remordimiento
del palacio del Retiro".
Mis hojas lágrimas son,
con que Isabel de Borbón
lloró contrita y cristiana
su malograda pasión
al conde Villamediana.
De sangre y llanto nací,
sobre una tumba broté
entre suspiros crecí,
y aún dos almas aquí
vienen a llorar su fe.
En vano me azota el viento,
y un siglo y otro pasó,
y tempestades sin cuento ...
¡Niñas! El remordimiento
es eterno como yo.

PULSA AQUÍ PARA LEER POEMAS SOBRE HECHOS O PERSONAJES HISTÓRICOS

Y AQUÍ PARA LEER POEMAS DEL CONDE DE VILLAMEDIANA

ir al índice

LA CAMPANA VENGATIVA

BALADA XXIV

_Niña, ya la campana
te llama a misa:
si no vas, a buscarte
vendrá ella misma.
_¡Si está tan alta,
madre!
_Dios que es su lengua,
le dará alas.
Al verse en traje nuevo,
nuevo y más majo,
se olvidó de la iglesia
por ir al prado;
que hay allí flores,
y mozos, y en la iglesia
viejos gruñones.
Pero se encuentra sola,
sola en el prado,
y ve que la campana
le sale al paso;
toca que toca,
a misa de difuntos
tocando sola.
Como loca la niña
corre que vuela;
tocando la campana
corre tras ella...
¡Medrosos sones,
los que corren y tocan,
tocan y corren!
Así corrieron juntos
hasta la iglesia,
donde cayó la niña
de miedo muerta...
Y en son profundo,
la campana tocando
siguió a difuntos.

ir al índice

 

IR AL ÍNDICE GENERAL