Ángel Ganivet

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Un bautizo

Sueño

La Venus de la nieve

Soneto

Vivir

UN BAUTIZO

 Allá va la ronda

de las chicas guapas;

dicen que hay bautizo

en la Plaza Larga.

 Cuatro farolillos

a la veneciana

alumbran, bailando,

la puerta de entrada.

 Angosta escalera

nos lleva a una sala

de negra techumbre,

de paredes blancas.

 Hay cuadros de santos

y escenas de caza

y sobre la cómoda,

herencia sagrada,

 un espejo que hace

la cara achatada;

los que en él se miran

se ríen sin ganas.

 Llena de confites,

la bandeja pasa,

los vasos de vino,

la sangría helada;

 copas de aguardiente

que saltan las lágrimas

y para calmarse

la fresca alcarraza.

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     SUEÑOS

 Vida y muerte sueños son,

y todo en el Mundo sueña...

Sueño es la vida del hombre,

sueño es la muerte en la piedra.

 En esos ojos cerrados

quedó grabada una idea:

«Más que ver lo que ve el hombre

vale estar ciego en la piedra.»

 En esos rígidos labios

quedó una palabra yerta:

«Más que hablar lo que habla el hombre

vale estar mudo en la piedra.»

 Y de este pecho en el fondo

hay una esperanza muerta:

«Más que la vida del hombre

vale la muerte en la piedra.»

 Si vida y muerte son sueño...

Si todo en el Mundo sueña...

¡Yo doy mi vida de hombre

por soñar muerto en la piedra!

 

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LA VENUS DE NIEVE

Los albos copos que al caer se mecen

en el aire, por fuerzas agitados

de misterioso amor, arrebatados

giran y en torbellino desparecen.

Los ámbitos se cierran y oscurecen

y escuchan los oídos angustiados

en las tinieblas gritos apagados

que, llegando hasta el alma, la estremecen.

La voz de la creación por el caos vuela

y algo divino nace: blanca forma,

fantástico ideal va contorneándose,

que en mujer sobrehumana se transforma...

y mientras yo la invoco, ella, alejándose,

con su mirada el corazón me hiela.

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SONETO

Su fino rostro en luz azul bañado

de sus grandes pupilas luminosas,

se recata en las ondas caprichosas

del mar de sus cabellos encrespados.

Su mirar dulce, suave, está velado

por plácidas visiones amorosas,

y un rumor leve de ansias misteriosas

en su boca entreabierta ha aleteado.

Su talle esbelto, airoso se cimbrea:

ora se yergue altivo, dominante,

ora se mece en lánguido vaivén,

cuando le arrulla la feliz idea

de abrir su pecho a un corazón amante

y decirle: estoy sola y triste, ven.

 

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Vivir
Lleva el placer al dolor
y el dolor lleva al placer;
¡vivir no es más que correr
eternamente alrededor
de la esfinge del amor!
Esfinge de forma rara
que no deja ver la cara...;
más yo la he visto en secreto,
y es la esfinge un esqueleto
y el amor en muerte para.

 

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